Los sueños nunca se cumplen, siguen siempre siendo sueños, se quedan como están, así nunca pierden la esencia de ser sueños, para que nada ni nadie los destroce.
Porque cuando un "sueño" se cumple, deja de ser sueño, para convertirse en realidad, y la realidad no está hecha de la misma materia que los sueños, la realidad es impura, es imperfecta. La realidad está hecha para vivirla y soportarla, los sueños están hechos para soñarlos, para desear vivirlos, nunca para llevarlos a cabo.
Nunca un sueño se convierte en realidad, ya que si lo hace, nunca fue un sueño, fue ansia, deseo, llámalo X; era algo que debía pasar, era algo que el destino te deja cumplir, te deja que vivas, para hacer tu realidad más deseable.
Sin embargo, nunca debemos dejar de soñar. La realidad y los sueños no se deben mezclar, pero tampoco se deben separar, tenemos que soñar para poder vivir, y tenemos que vivir para poder soñar.
Así es, los sueños están formados de un material imaginable, así tendría que ser la vida...pero debemos seguir soñando, siempre, para que se conviertan en realidad.
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