sábado, 14 de abril de 2012

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Su cuerpo comenzaba a desfallecer a causa del peso de la armadura que el tiempo y los golpes le habían obligado a ponerse...Una armadura ya mermada, de la que ya dudaba hasta él mismo, un golpe más y el disparo le llegaría al alma... Así que decidió desprenderse de ella. Decidió vivir sin la protección que tanto tiempo le había acompañado. Pensó que no podría aguantar el peso del mundo sobre su cuerpo... Lo que no sabía era que era esa armadura la que no le dejaba continuar, vivir con el riesgo de poder morir le ayudó a poder disfrutar de lo que hasta ahora desconocía...


Vivir a tumba abierta le enseñó a vivir, a partir de ese momento comprendió que la mayor armadura que existe es la propia vida, es VIVIR.