viernes, 18 de noviembre de 2011

¡Dos cafés!

Miro el reloj, menos veinte, demasiado pronto, me miro en el espejo una vez más y salgo ya, no puedo aguantar más... Tal cual salgo por la puerta me enciendo un cigarro, los nervios me invaden, planeo en mi mente lo que debo decirte, no debe haber ningún fallo, debe ser perfecto, una cita, sin ser cita, perfecta pero imperfecta...

Miro el reloj, menos diez, he llegado pronto, como era de esperar, te espero en la puerta del café, no puedo evitar encenderme otro cigarro, la ceniza se consume más rápido que el tiempo, intento entretener mi mente con cualquier tontería, pero no puedo, no puedo sacarte de mi cabeza...

Te veo llegar al final de la calle, me tiemblan las piernas, tiro la colilla y sonrío, me ves y sonríes... Comienzo a andar hacia ti, me entra frío, calor, mil sensaciones a la vez, me saludas con un tibio hola y dos besos... Titubeo pero te ofrezco asiento en la terraza, nos miramos y nos reímos, sin decir nada, pasa el camarero -gracias a Dios-, pedimos dos cafés, aunque lo que deberíamos haber pedido era un poco de valentía...

Llegan los cafés y como por arte de magia comienzan a surgir las palabras, nos abrimos, me explicas tu pasado, tu presente y lo que esperas del futuro, guardando para ti todas esas cosas que no se deben contar en una primera no cita; yo hago lo mismo, presente, pasado y futuro en menos de diez minutos, intento venderte mi alma, por si tú, algún día, decides comprarla. Pasan los minutos entre risas, sorbos de café y cigarros. 

El tiempo vuela y toca despedirse, llamo al camarero y pago, intentas pagar tu parte, pero no te dejo, sonríes,  el camarero trae el cambio, lo guardo en el bolsillo sin mirar y me levanto, tú haces lo mismo, nos miramos y comenzamos a andar, la temperatura ha bajado, paso mi brazo por tu cuello y te arropo, me agarras por la cintura, te acompaño hasta tu casa, llegamos al portal, nos separamos, nos miramos y nos besamos...

Nos quedamos frente con frente, mirándonos, pensando en lo que acababa de suceder y comenzamos a reír, echamos un paso atrás, nos cogemos las manos, sacas del bolso las llaves, me miras y me dices que luego hablaremos, que te haga una perdida al llegar a casa, asiento y me vuelvo a acercar, te beso, un beso limpio, puro sin maldad ni pasión, un beso de amor, me doy la vuelta y me voy, me giro y estás ahí, con la puerta entreabierta, mirándome, te guiño el ojo, sonrío y me pierdo en la calle, con las manos en los bolsillos, los ojos iluminados y una sonrisa de oreja a oreja.

Llego a casa, me siento en el sofá, me estiro y sigo pensando en ti, has reactivado mi mundo, mi ilusión, mi vida, no puedo estarte más agradecido, eres todo lo que he estado buscando, no sé a dónde llegará, ni sí estás igual que yo, sólo sé que ha merecido la pena todo lo que he sufrido por este día, gracias...

martes, 15 de noviembre de 2011

Comencemos...

Mis primeros pasos


Comienzo en este mundo sin saber por qué, sin saber como, sin saber nada... Como un niño cogeré fuerzas, me levantaré y comenzaré a andar, como un niño, sin miedo a las caídas, sin miedo a no tener a donde ir, sin miedo, ningún miedo.

No prometo nada, ni fidelidad, ni calidad, ni cantidad, absolutamente nada relacionado con algo más allá de estas lineas, sólo puedo prometer y prometo que empiezo y empiezo con ganas, con ansias, ansia de poder derramar parte de mi, de liberarme, de explotar y reventar aquí cuando no pueda hacerlo en ningún otro sitio.

Aquí encontraréis (o eso me he propuesto) relatos, textos breves, narraciones, lineas cortas sobre lo que  pasa por mi mente, desde crítica sobre cualquier expresión social (televisión, cine, música, etc.) a relatos sobre la vida, pasando por pequeñas idioteces que pasen por mi pequeño pero funcional cerebro.

Después de dejar claros los términos, sigamos con el contrato, un contrato particular, un contrato moral, oral y sin ninguna validez legal, es simplemente pedirte -si hay alguien ahí- que si algo de lo que lees -si hay algo que leer- te gusta, me lo digas, si no te gusta, me lo digas, si hay algo que crees que deba cambiar, dímelo, por que como un niño que comienza a dar sus primeros pasos, necesito ayuda, consejo y una mano para cuando me caiga.

Por hoy me despido, no sé si hasta mañana, hasta dentro de poco, de mucho o hasta nunca, nunca se sabe...